En «Nubosidad variable» de Carmen Martín Gaite se nos cuenta que Sofía Montalvo y Mariana León fueron amigas en el colegio. Sofía, joven imaginativa, de carácter abierto, se ha visto atrapada en una anodina existencia de esposa y madre de familia. Mariana se ha convertido en una brillante psiquiatra de moda. Al cabo de más de treinta años, el azar las hace coincidir y el recuerdo de su amistad desencadena en ambas una revolución interior que irá creciendo a lo largo del libro.
En el encuentro, Mariana evoca la afición de Sofía por las palabras y la anima a escribir. Ella, con la sensación de quien se dispone a ordenar el cuarto donde se amontonan los miedos, objetos, presencias y fantasías, estrenará su primer cuaderno. Entretanto, Mariana se marcha de Madrid y compone para Sofía cartas que no se atreve a echar al correo, donde va tomando el pulso a su desintegración psicológica. La novela es, así, la historia de dos escrituras, pero también, quizá por encima de todo, la reconstrucción de una amistad.
Sin duda, este es uno de los mensajes de la obra: Martín Gaite propone que las protagonistas superen, mediante la introspección y la amistad femenina, mediante las palabras y la fantasía, todo aquello que no les gusta del mundo que les rodea. La autora continúa, de este modo, dando fuerza a un mundo femenino: la relación intensa entre las dos amigas, el devenir de sus historias, su análisis del pasado a través de la memoria, de las palabras, de la experiencia, y las continuas referencias literarias componen una novela en la que las protagonistas se expresan sin temor a lo subjetivo, sin temor a lo propio de su historia como mujer.
Este libro, de una calidad literaria extrema, tanto por su combinación intachable de estilos como por sus continuas referencias literarias, mezcla las voces de las dos protagonistas de una manera magistral. Además, nos hace reflexionar, a las nuevas generaciones en particular y a todos en general, sobre la situación de las jóvenes españolas en el posfranquismo: la herencia de una determinada tradición, las ideas de la generación anterior y muchas otras ataduras sociales que impidieron que la libertad fuera, para muchas, una auténtica realidad.
Carmen Martín Gaite, dueña de un estilo que se mueve con idéntica soltura en los diálogos, las invocaciones poéticas, la creación de personajes accesorios, los momentos de suspense o las asociaciones surrealistas, ha sabido captar con maestría los cambios de postura, los giros del alma de sus entes de ficción en una de las novelas españolas de mayor éxito nacional e internacional.
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