Que todo siga como antes

Como cada domingo me desperté sin saber bien dónde estaba, sin reconocerme, sin saber bien, por tanto, quién era. Otra vez me desperté con la sensación de haber volado 20 años después. Busqué, pero no encontré mi pasado…

Bueno, parece que no te acuerdas de cómo te llamas. No, tampoco sabrás ni dónde vives, ni de dónde vienes…Y seguro que tampoco sabes muchas cosas más…¿no es verdad ?

No sabes a quién buscas. Has llegado aquí para buscar, pero ya te has olvidado, ¿no es verdad?. Bien. Yo te diré a quien buscas. Tú buscas que todo siga como antes. Que el día de hoy no haya pasado, que no te pase nada. ¿No es verdad? Pero eso no puede ser. i los días pasan…i

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You pretend not to notice

Living rhymes with pretending.

You can write about a bit of everything, even imitating from here, from there, even with a certain suspense (which always attracts masses).

But for you the best thing is to read, a little bit of everything, fiction, non-fiction. Theatre, detective, autofiction.

Although you deceive yourself by telling yourself that reading is the best thing in life, you read so as not to write.

And in recent years you have discovered a better option. The option of Netflix, watch so as not to read, or write… or to exist.

Watch, Read, Write. Holy Trinity.

But writing confronts yourself and your shortcomings, your gaps, your failures and mediocrities.

And, so many times, when facing yourself, alone, sometimes you realize that you don’t like yourself.

You’ve spent your whole life thinking about meaning, about the style of your stories, your tales, your flash fiction. You pretend not to realize that for a long time you have given up recognizing that the energy you have invested is not worth the result obtained.

Lately, the possibility of living and dying peacefully has been on your mind…

You just watched a series in which the main character wants to detox. And she says «there will be lots of screaming». You would also like to scream.

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Finges no darte cuenta

Vivir rima con fingir.

Puedes escribir de un poco de todo, incluso imitando de aquí, de allá, incluso con cierto suspense (que siempre atrae masas).

Pero para ti lo mejor es leer, un poco de todo, ficción, no ficción. Teatro, policiaco, auto ficción.

Aunque te engañas diciéndote que leer es lo mejor de la vida, lees para no escribir.

Y estos últimos años has descubierto una mejor opción. La opción de Netflix, ver para no leer, ni escribir…ni para existir.

Ver, Leer, Escribir. Santísima Trinidad.

Pero escribir te enfrenta a ti mismo y a tus carencias, a tus vacíos, a tus fracasos y mediocridades.

Y, tantas veces, al estar enfrentado a ti mism@, en soledad, a veces te das cuenta de que no te gustas a ti mismo.

Has pasado toda tu vida dándole vueltas al sentido, al estilo de tus cuentos, de tus historias, de tus relatos. Finges no darte cuenta de que hace tiempo que has renunciado a reconocer que no compensa la energía que has invertido con el resultado obtenido.

Últimamente te ronda en la cabeza la posibilidad de vivir y morir tranquil@…

Acabas de ver una serie en la que la protagonista quiere desintoxicarse. Y dice «puede haber muchos gritos». A ti te gustaría también dar gritos.

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Esperando

Mediocridad, me dijo Max, es pensar solo en eso, en un@ mismo, dejándose llevar tan lejos de la vida verdadera.

Busca un momento sin emails, sin mensajes, sin celular, sin pretender ser lo que no eres.

Quizás entonces te des cuenta de que esa historia estuvo siempre ahí, esperando a ser encontrada, a ser contada…

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Lost serenity

I just finished my coffee in the balcony, under a spring sun that gave me the heat that I didn’t have inside the house. Everything is imperfect, I discovered it shortly after becoming an adult. Or I became an adult when I discovered that everything is imperfect. I have learned to love imperfection, not because I like Kintsugi, but because I had no other choice. That, or suicide.

Writing gives me serenity. Not just writing, there are other activities. Walking, chatting, listening to music, watching a movie with friends. It is my hallmark. It is not necessary for others to know, or to be recognized or admired, it is only necessary that I finish this damn story. But today I can’t continue with this story. I’ll leave it for now. Also, when I don’t write time passes faster, it’s as if even that was stolen from me. My cousin tells me that she has already written five books and I am spinning around and doing other addictive activities that are less healthy than her five novels.

Today I was invited to a forum that intended to create an association with the motto «the day after», it intended to reduce polarization, promote new models of public-private-social relationship and generate spaces for dialogue to build a new social contract. They asked me if I would accompany them and I said to myself, why not? But whether it’s the day after or the day before or today, I realize my reluctance for life.

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Exilio extranjero

Tú empezaste a pensar hace tiempo que no tenía sentido, que en muchos casos el azar había guiado tantas decisiones y, como tu autor de culto mostraba también, varias vidas paralelas son posibles. Sin llegar a ser un nihilista, para ello hace falta una ética y estética de la que careces, te empiezas a preguntar para qué o, lo que es lo mismo, sobre la falta de razón de ser o estar.

Mientras, escribes listas de nombres, tu piensas que con un propósito, aunque no tengan ningún sentido.

Y de que hoy en día poco tiene sentido y ya no se respeta nada, ni a nadie, te das cuenta cuando incluso empiezan a cuestionar tu autor de culto:

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Temas austerianos recurrentes

Después de un debut como poeta y traductor, Paul Auster se dedicó a la escritura en prosa tras la muerte de su padre. Su primera novela autobiográfica, titulada La invención de la soledad (1982), marca la base de sus próximas novelas, muchos elementos contenidos en este libro reaparecen a lo largo de su ficción. Como explica Dennis Barone: «La ficción de Auster a menudo se basa en material autobiográfico, pero […] lo hace de una manera muy compleja. Uno lee la ficción de Auster y el esquema general de su vida se vuelve claro» (1995, 1). Así, desde el comienzo de su carrera literaria, Paul Auster comenzó a explotar su experiencia de la vida real en sus novelas.

Las novelas de Paul Auster a menudo se han descrito como «reconocibles». En efecto, a pesar de las diferentes historias que cuentan, nunca dejan de reaparecer los mismos temas: el impacto del azar en la vida de sus personajes, reflexiones sobre la noción de destino, la importancia del lenguaje, el cambio de identidades en la búsqueda del yo, la penitencia , soledad y muerte…

Pérdida, muerte e intensa soledad son las palabras clave del comienzo de esta narración. El hecho de que la mayoría de las novelas de Auster comiencen de manera deprimente o chocante parece mostrar esta experiencia solitaria como algo que el propio Paul Auster ha vivido. De hecho, también él se enfrentó a la muerte, pasó por un divorcio difícil, experimentó la soledad y el retiro a una pequeña habitación. Como explica en La invención de la soledad, escribir era la única forma de ayudarlo a llorar y seguir viviendo. Esta experiencia que tiene en común con sus personajes que también reviven a través de la escritura parece contribuir así a la autoficcionalidad de su obra.

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Serenidad perdida

Acabo de terminar mi café en la terraza, bajo un sol de primavera que me daba el calor que no tenía dentro de casa. Todo es imperfecto, lo descubrí al poco de hacerme una persona adulta. O me hice adulta cuando descubrí que todo es imperfecto. He aprendido a amar la imperfección, no porque me guste el Kintsugi, sino porque no tenía otro remedio. Eso, o el suicidio.

Escribir me da serenidad. No solo escribir, hay otras actividades. Pasear, charlar, oír música, ver una película con amigas. Es mi seña de identidad. No es necesario que otras lo sepan, ni que se me reconozca, ni admire, es necesario tan solo que termine esta maldita historia. Pero hoy no consigo continuar con esta historia. Lo dejo por ahora. Además, cuando no escribo el tiempo pasa más rápido, es como si hasta eso me lo robaran. Me dice mi prima que lleva cinco libros y yo comiéndome los mocos y haciendo otras actividades adictivas menos sanas que sus cinco novelas.

Hoy me invitaron a un foro que pretendía crear una asociación con el lema «el día después», quería reducir la polarización, promover nuevos modelos de relación público-privada-social y generar espacios de diálogo para construir un nuevo contrato social. Me preguntaron si los acompañaba y yo me dije, por qué no. Pero ya sea el día después o el anterior o el día de hoy, me doy cuenta de mi desgana por la vida

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La palabra como broche

Para llegar a ese jardín, como no tenía un mapa o una dirección, acabé no tomando el camino más recto, confundiendo la realidad con la ficción y deseando, como el maestro Paul Auster, vivir varias realidades paralelas, sin vivir ninguna por completo…

Como los momentos más felices son los de concentración, yo me dediqué a dispersarme. Y lo peor es cuando no sabíamos que estábamos bien, o lo bien que estábamos. Ojalá para mejorar aspectos varios de la vida bastase con reiniciar, como con el ordenador.

Frente a los silencios y los reproches, no se me ocurre mejor respuesta que la palabra como broche.

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La magia de la perseverancia

(Todo esto ha de ser contado con humor. Se oyen gritos (de fondo). Al nacer, al crecer, en la adolescencia y juventud, al madurar, al envejecer y morir)

He comprobado que para no escribir no hay nada como no poder escribir

Los momentos se quedan solo un instante, las imágenes rozan nuestro recuerdo, unos segundos, esos segundos mágicos y engañosos. Nos hacen pensar en el valor y la necesidad de recordar, pero luego se olvidan

Existe un libro que contiene los cuentos que toda persona querría leer. Cuentos que cambiarán la vida del que los lee. Dicen que no se han procesado con inteligencia artificial, sino con magia, con la magia de la perseverancia. Cuentos en los que aparece el dolor, el miedo, el terror. Aparecen estrategias para ganar (e)lectores: Miedo, asco, resentimiento y amor. Emociones que tienen que ver respectivamente con la supervivencia, la separación, el odio y el sentimiento positivo

Frente a la decadencia, mejor la música y la literatura

Me pregunto si la gente moderna piensa mucho más la consecuencia de sus actos

La complejidad es multidimensional y multi actor

El camino a la perdición está en la desesperación

En el camino a la perdición está la desesperación

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