El amanecer podrido

Muy interesante artículo en El País de JESÚS RUIZ MANTILLA, sobre  ‘El amanecer podrido’, inédito a cuatro manos de Juan Benet y Martín-Santos, que llega a las librerías en septiembre 2020, recoge relatos inéditos escritos por los dos autores hacia 1950, cuando sentaron las bases del ‘bajorrealismo’

Dos amigos como Juan Benet y Luis Martín-Santos, comenzaron sendas carreras literarias a finales de los años cuarenta. Desde la confluencia de mundos con referencias, complicidades y afanes comunes pasaron a bifurcarse en caminos que marcaron la literatura española del siglo XX. Benet era ingeniero de Caminos. Se colocaba el casco en las obras para proteger su imaginario de los estruendos con carga de dinamita que producían los pantanos en pleno franquismo. Luis Martín-Santos no quiso ser cirujano ni seguir así la estela de un padre que había asistido al bando nacional en la batalla del Ebro. Acabó afianzándose como psiquiatra, quizás para pulsar la maltrecha conciencia colectiva que le llevaría a escribir su Tiempo de silencio.

Técnico uno y encomendado a la ciencia otro como dedicaciones parciales y sustentos de vida, fueron sin embargo literatos a tiempo completo, armados con los arsenales de su imaginación rupturista. Construyeron una sólida amistad en el Madrid gélido de la posguerra, donde se calentaban en tertulias sin fin que comenzaban sentados en el Café Gijón o en Gambrinus y que podían terminar alrededor de la mesa camilla de un burdel animados por una botella de coñac. De allí solían salir dando tumbos y mojar su porción de éxtasis inane contemplando un amanecer podrido.

Precisamente ese, El amanecer podrido, es el título que lleva una joya escrita por ambos, más o menos a cuatro manos. Fue descubierta por los herederos de Benet entre los papeles que dejaron en el archivo depositado en la Biblioteca Nacional hace dos años. Allí consta un manuscrito con una serie de relatos ideados por los dos, aunque en su mayoría ejecutados por separado, del que había también copia en poder de los Martín-Santos. Los construyeron dentro de una corriente que bautizaron como bajorrealismo. La edición de ese manuscrito ha sido completada con lo que ha aportado desde su legado la familia Martín-Santos y constituye un descubrimiento que publicará Galaxia Gutenberg en septiembre.

Buscaban una identidad diáfana, un sentido: “Lo bajorreal es un hecho instantáneo que aparece siempre debajo de la realidad fluyente. Lo que en cada momento es constante y cerrado y bajo. De ahí viene su nombre”, arguyen.

El bajorrealismo representaba un atisbo de intenciones primerizas. Lo que ambos buscaban, desde su admiración común por Ortega y Gasset, era entroncar el páramo de la literatura española de su tiempo con las corrientes universales. Partir de Cervantes y desembocar en Kafka, en Faulkner y en Thomas Mann, entre otros, como guías estilísticos, o en Nietzsche y Schopenhauer como faros morales. Necesitaban un estirón de modernidad, con vistas sobre todo a Europa, que doblegara el raquitismo castizo. “Los dos colocaron a Cervantes por encima de todo y fueron grandes lectores”, afirma Jalón. “Ambos, además, se adentraron a menudo en Nietzsche. Otro tanto sucedió con Kafka, al que admiraron en conjunto y que repercutió en tantos autores de su generación”. Pero tenían sus referencias diversas también: “Por otro lado, Luis citó una vez a sus modernos preferidos: Mann, Proust, Faulkner o ­Joyce; este último era menos del gusto de Benet. Y, como tales lectores, se modernizaron con la nueva cultura: la estadounidense y la europea. Un Faulkner, en quien Martín-Santos ahondó a instancias de su amigo, que influyó profusamente en Italia o en Francia a mediados del siglo XX. Esos dos —y, de otro modo, Sartre o Dilthey, padre del historicismo filosófico— se erigían en una clave de modernidad en la literatura occidental por entonces”

Con todo, su fuerza nace del gran arraigo en su propia lengua, en un cristalino castellano. “Benet tenía en su casa buena parte de la Biblioteca de Autores Españoles”. El amanecer podrido despide todos esos aromas, junto a los de La España negra, de Gutiérrez-Solana, o las huellas de la picaresca aplicadas a extraños viajes sin destino, confinamientos kafkianos, contemplaciones a caballo entre el misticismo y el absurdo, naufragios y enterramientos, erotismo y amores sórdidos, enzimas y células grotescas que sacan a paseo insectos, culebras o ratones como símbolos de delirios surrealistas y temores de derrumbes interiores sazonados con aromas de Baroja, Borges, Primo Levi o Elias Canetti. También una fe ciega en el Fausto de Goethe y homenajes a Paul Valéry para conformar carnavales y noches de Walpurgis plagados de piedades impías y metamorfosis de la carne, deseo de regeneración y resignada espera en pos de lo putrefacto…

Acerca de Carlos

Aunque crecí y trabajé en la gran ciudad, he vivido también en una zona rural y ahora en Addis (Ethiopia). Me gusta dar paseos por el campo y la montaña. Disfruto con mi familia, con la lectura y cuando me dejo llego a escribir algo. Me gustan los escritores que escriben sobre escritores o sobre el proceso de escribir o de ser, como Paul Auster, Enrique Vila-Matas. Pero también paso buenos ratos con policiacos, sagas y comedias. Soy Doctor Ingeniero Agrónomo y Master en Evaluación y trabajo en temas relacionados metodologías de intervención en cooperación y desarrollo. He tenidos experiencias en cooperación internacional para el desarrollo a nivel ONGD , instituciones y organismos regionales, estatales y Universidades. He sido voluntario, investigador y consultor independiente en temas de desarrollo. He trabajado en temas relacionados con la evaluación de políticas de desarrollo para el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación en Madrid. He trabajado en temas de Evaluación, aprendizaje e investigación como freelance (independiente). He trabajado cuatro años para FAO en Ethiopía en refuerzo de espacios de coordinación, seguimiento y evaluación para la resiliencia…ahora para UNICEF América Latina reforzando capacidades en evaluación y aprendizaje Tengo otro blog igual de raro: Aprendiendo a Aprender para el Desarrollo (TripleAD) https://triplead.blog/
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