La ficción de aquel diálogo (2 de 2)

(Continuación de “La ficción de aquel diálogo (1 de 2)“)

1. Naturalmente esto podría haber sido un punto de inflexión para él, el típico novio implacable y frío. Podría haberle dado pie a este diálogo, en el que su paciencia llegaba a su fin:

-Bueno ¿qué?

Silencio

-¿Qué te parece?

Silencio

-Carmen ¿has dejado de medicarte?

Silencio

-Dime, de verdad, me preocupas

Silencio

-Sabes que escribir no te va a ayudar

Silencio

2. Naturalmente solo una persona que te quiera mucho (pero mucho, mucho) podría haberse resistido a leer semejante cosa sin parar, sin pestañear, sin levantar la mirada del papel, con aquella atención, más de enamorado que de interesado, en un texto vacío e incompleto. Pero podría haberse dado el caso de que, al final, el novio no era tan tonto como parecía y sabía algo del oficio de escribir:

-Primero creo que para ser un diálogo las frases son demasiado largas

-Bien, ¿Qué más?

-Pero creo que lo más importante es que este texto no tiene tensión dramática

-¿Por qué?, ¿A qué te refieres?

-Pues me refiero a que parece que a veces se te olvida que el lector existe, y que el lector es exigente: necesita que el texto le “enganche” para continuar leyendo.

-Bueno y el mío ¿no “engancha”?

-Pues no maja, más bien como tú bien indicas, dan ganas de suicidarse

3. Naturalmente este rollo de la empatía raramente funciona. Normalmente la realidad nos sorprende siempre, por eso tantas veces a esto de escribir lo llaman ficción. Nunca nos dejan de asombrar realidad y ficción. Y he de reconocer que este final de nuevo me sorprendió, porque ya sospechabais que nada de lo anterior sucedió porque, de hecho, ni les dio tiempo a comentar el texto de Carmen:

-¡Buenas tardes! – les dijo el camarero

-¡Que quería yo hablarles de Dostoievski! –continuó sin dejarles devolver el saludo

-Ah, pues muy bien, encantados. Ahora mismo nos ponemos – contestaron los dos al unísono.

Acerca de Carlos

Aunque crecí y trabajé en la gran ciudad, he vivido también en una zona rural y ahora en Addis (Ethiopia). Me gusta dar paseos por el campo y la montaña. Disfruto con mi familia, con la lectura y cuando me dejo llego a escribir algo. Me gustan los escritores que escriben sobre escritores o sobre el proceso de escribir o de ser, como Paul Auster, Enrique Vila-Matas. Pero también paso buenos ratos con policiacos, sagas y comedias. Soy Doctor Ingeniero Agrónomo y Master en Evaluación y trabajo en temas relacionados metodologías de intervención en cooperación y desarrollo. He tenidos experiencias en cooperación internacional para el desarrollo a nivel ONGD , instituciones y organismos regionales, estatales y Universidades. He sido voluntario, investigador y consultor independiente en temas de desarrollo. He trabajado en temas relacionados con la evaluación de políticas de desarrollo para el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación en Madrid. He trabajado en temas de Evaluación, aprendizaje e investigación como freelance (independiente). He trabajado cuatro años para FAO en Ethiopía en refuerzo de espacios de coordinación, seguimiento y evaluación para la resiliencia…ahora para UNICEF América Latina reforzando capacidades en evaluación y aprendizaje Tengo otro blog igual de raro: Aprendiendo a Aprender para el Desarrollo (TripleAD) https://triplead.blog/
Esta entrada fue publicada en Escritura y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .