Ecos del Pasado. Camille caminaba por las estrechas calles de Granada, donde cada esquina parecía susurrar secretos del pasado. La Alhambra se erguía majestuosa a lo lejos, un recordatorio constante de la historia y la belleza que la ciudad albergaba. Pero Camille no tenía tiempo para el turismo; su mente estaba ocupada con el caso que la había llevado hasta allí.
Había dejado Lyon tras una llamada urgente de un antiguo amigo y compañero de su Erasmus en Granada. Un caso de desaparición que parecía simple al principio, pero que rápidamente se había complicado. La joven desaparecida, María, tenía conexiones con figuras poderosas tanto en Granada como en Lyon. Camille sabía que estaba pisando terreno peligroso.
Sombras en Lyon. Lyon, con su mezcla de modernidad y tradición, era el hogar de Camille. Pero también era el lugar donde su vida familiar se había desmoronado. Su exmarido y su hija vivían a pocas calles de su oficina, pero la distancia emocional era insalvable. Camille se refugiaba en su trabajo, buscando en cada caso una forma de redención.
La investigación la llevó a descubrir que María había estado involucrada en movimientos sociales y feministas, luchando contra los prejuicios y la opresión. Camille se sintió conectada con ella de una manera que no esperaba. Ambas luchaban contra demonios internos y externos, buscando un lugar en un mundo que no siempre, pero a menudo, parecía hostil.
Revelaciones. A medida que Camille profundizaba en el caso, descubrió que María había estado investigando una red de tráfico de personas que operaba entre Granada y Lyon. La revelación la dejó paralizada. Sabía que estaba en peligro, pero no podía dar marcha atrás. La verdad debía salir a la luz.
En un giro inesperado, Camille descubrió que su exmarido estaba involucrado en la red. La traición la golpeó con fuerza, pero también le dio la determinación necesaria para seguir adelante. Con la ayuda de antiguos aliados y nuevas amistades, Camille logró desmantelar la red y liberar a las víctimas.
Redención. La resolución del caso trajo consigo una sensación de alivio, pero también de vacío. Camille había enfrentado sus demonios y había encontrado una salida, pero las cicatrices permanecían. Decidió tomarse un tiempo para sí misma, viajando entre Granada y Lyon, buscando sanar y encontrar un nuevo propósito.
