
Nombre del archivo: CV_FRACASOS_V6_FINAL_FINAL_DE_VERDAD_OK.docx
Fernando trabajó doce años en una organizacion de cooperación para el desarrollo. Aprendió a llenar formularios en siete idiomas, sobrevivió a tres reestructuraciones, cinco protocolos de intervención, y al misterioso arte gatopardiano de “alinear indicadores sin que nada cambie”.
Pero un día, la cooperación internacional colapsó como un Excel con 94 pestañas abiertas.
Lo despidieron con una carta firmada por una IA que decía: “Gracias por su resiliencia normativa”.
Ahora, en su nueva vida, no busca trabajo. Busca reinventarse.
Como todo el mundo.
Porque Trump consiguió que el sistema global capitalista implosionara y, después…la distopía total: el mercado ha cambiado. Las empresas ya no contratan por logros. Piden fracasos. Tangibles. Narrados. Curados con storytelling. Lo supo cuando leyó el nuevo informe de Adam Brand, psicólogo organizacional: “No eres lo que logras, eres lo que superas (si lo subiste a LinkedIn con selfie llorando)”.
Así que Fernando construyó su nuevo perfil profesional:
“Fallé en democratizar la gobernanza local en contextos híbridos”
“Fracasé en insertar transversalmente el enfoque de género en Afganistán. Tres veces.”
“Me confundí y envié un presupuesto al donante en Comic Sans.”
“Sobreviví a una misión en Ginebra sin entender para qué servía.”
Puso filtros vintage, emojis de cactus (símbolo de resiliencia), y una frase de Bukowski en la bio: “El fracaso es la sal del alma corporate”.
Hoy, Fernando da charlas motivacionales con el título:
“Del SOP al S.O.S: Cómo reinventarse cuando tu alma se fue en adjuntos”
Sus mayores logros ya no son éxitos:
Son derrotas con postproducción.
