Clara en tres actos (sin dirección conocida)

[Acto I: Teatro]

La entrada costó casi lo mismo que ver un espectáculo en Broadway, aunque sin alfombra roja ni actores seguros de sí mismos.

Un tranvía llamado deseo, versión tropical. Stanley con acento centroamericano, Blanche intentando proyectar la voz mientras el micrófono chisporrotea. Una puerta del decorado tapa media escena y el aire acondicionado congela hasta los pensamientos. El teatro al veinte por ciento de su capacidad.

—No saben poner las manos —dice Lucía.

—Y tampoco se parece a Marlon Brando —añade otra—, a este Stanley no se le puede mirar con deseo.

—Tienes los estándares demasiado altos —responde Clara, que lleva una libreta en la falda y apunta: las manos importan, pero menos que el deseo.

Al final de la función salen a fumar. Todos menos Clara coinciden en que la obra es un desastre: pretenciosa, forzada, de teatro universitario.

Al día siguiente, leen una crítica entusiasta en el periódico. La obra, dice el columnista, es “una metáfora del alma contemporánea”. Clara sonríe: confirma la teoría de Lucía —el nivel del teatro local es bajo, pero el entusiasmo sigue alto—.

Abren un grupo de teatro: “GrupoTeatroMejoresMejores creado por Gonzo.”

Descripción: evitar funciones con puertas defectuosas. Este grupo de teatro es tan solo de Whatsapp (por ahora).

Clara añade: también las que no nos recuerden que seguimos vivos.

Mientras escribe, piensa en Blanche: esa mujer que confunde la compasión con el deseo. Se pregunta si su vida de cooperante no es otro tipo de tranvía: uno que avanza, sí, pero siempre en círculos.

Mientras anota eso, recuerda una escena de Dios, la comedia teatral de Woody Allen que Clara había representado como parte del grupo de teatro «No es culpa nuestra» en la universidad. En medio de la confusión de actores que no saben si están dentro o fuera de la obra, uno de ellos menciona a Blanche DuBois, como ejemplo de esas mujeres que no existen fuera del escenario: frágiles, elegantes en su sufrimiento, condenadas a que su tragedia luzca bien ante el público. Allen la usa para reírse de la solemnidad del teatro moderno, de esa costumbre de convertir el dolor en espectáculo, de sufrir con elegancia.. Clara se sonríe: Blanche ha vuelto a mi vida, ¿cuántas cooperantes, cuántas escritoras, no son también personajes en busca de un público que las legitime?

Piensa en otras Blanches que la literatura recicló: la Andrea de Nada de Carmen Laforet, que buscaba un lugar propio entre la ruina y el deseo; la Alejandra de Sobre héroes y tumbas de Ernesto Sábato, devorada por su propio fuego; la Camila de Delirio de Laura Restrepo, que confunde el amor con la supervivencia; la narradora espectral de Los ingrávidos de Valeria Luiselli, que se escribe para seguir existiendo; la Lulú de Almudena Grandes, que quiso ser libre y acabó convertida en personaje; o las muchachas heridas de Mónica Ojeda, que encuentran belleza en el miedo. Todas distintas y todas iguales: mujeres que quisieron escribir su historia y terminaron siendo escritas por ella. A veces Clara teme ser una más: una Blanche tropical, reinventada por la cooperación y corregida por Cecilio, su autor o su sombra.

[Acto II: La cooperante]

El teatro se vacía, y ella se siente igual.

Ve salir a los músicos, a los actores, a la hermana de Blanche subiendo a un coche.

Recuerda la primera vez que creyó poder “cambiar el mundo”: Managua, 1999, filminas con mariposas azules y una jefa danesa. Ahora solo cambia celdas de Excel.

Una notificación vibra en el móvil:

Cecilio publicó “Actas de conversión en San Felipe de Portobelo (Bitácora de Clara)”.

No recuerda haber escrito eso.

Lo abre: El muelle de Portobelo hoy es selfie y ceviche, pero bajo el brillo…

Copia literal de su cuaderno.

¿Quién demonios la está escribiendo?

[Acto III: Fiesta]

Gonzo cumple años. Vive en una comuna hippy en las afueras, un lugar llamado «El Cerrito», donde las casas se mezclan, las parejas cambian, los niños entran y salen sin preguntar.

Cuando Clara llega, solo quedan Gonzo, Daniel, Lord, Sofía y una vela en espiral.

—Pisco Sour —ordena Lord, como si fuera un rito.

—No tengo pisco —dice Gonzo.

—Invéntalo —responde Sofía.

Lord encuentra una botella de pisco peruano y Daniel, que es un gran cocinero —con un canal en YouTube donde enseña a preparar chivito uruguayo con acento andaluz—, se ofrece a hacerlo. La mezcla queda perfecta, fría y espumosa, casi sagrada.

Clara la prueba y sonríe: sabe a texto terminado, a algo que por fin encuentra su forma.

Lord abre el portátil:

—Encontré tu blog, Clara.

—¿Mi qué?

El Gato Pardo y el Cambio. Firmas cada entrada con tu nombre. O con el mío.

Clara lee el título del último post:

“Clara en tres actos (sin dirección conocida)”.

La historia se actualiza en tiempo real.

El cursor parpadea.

Aire frío en el teatro, amigos que no saben dónde poner las manos, una puerta mal cerrada…

[Epílogo – formato chat]

🟢 Clara: Creo que no existo.

🟢 Gonzo: No jodas, claro que existes, estás escribiendo.

🟢 Clara: ¿Y si escribir fuera solo otra forma de desaparecer?

🟢 Lord: (reenviando enlace)

“Publicado por Cecilio. Clara: cooperante, narradora, ficción experimental.”

🟢 Clara: ¿Quién es Cecilio?

🟢 Gonzo: El tipo que escribe esto, supongo.

[Fin del documento – o del personaje]

El cursor sigue parpadeando.

Como una puerta que no se cierra del todo.

Como una cooperante que lucha por entender por qué cambiar el mundo empieza por escribirlo.

Aunque solo sea desde dentro del texto que la borra.

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About Carlos

Aunque crecí y trabajé en la gran ciudad, he vivido también en una zona rural en España y en Addis (Ethiopia). Me gusta dar paseos por el campo y la montaña. Disfruto con mi familia, con la lectura y cuando me dejo llego a escribir algo. Me gustan los escritores que escriben sobre escritores o sobre el proceso de escribir o de ser, como Paul Auster, Enrique Vila-Matas. Pero también paso buenos ratos con policiacos, sagas y comedias. Soy Doctor Ingeniero Agrónomo y Master en Evaluación y trabajo en temas relacionados metodologías de intervención en cooperación y desarrollo. He tenidos experiencias en cooperación internacional para el desarrollo a nivel ONGD , instituciones y organismos regionales, estatales y Universidades. He sido voluntario, investigador y consultor independiente en temas de desarrollo. He trabajado en temas relacionados con la evaluación de políticas de desarrollo para el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación en Madrid. He trabajado en temas de Evaluación, aprendizaje e investigación como freelance (independiente). He trabajado cuatro años para FAO en Ethiopía en refuerzo de espacios de coordinación, seguimiento y evaluación para la resiliencia…con PAHO/WHO y UNICEF América Latina reforzando capacidades en evaluación y aprendizaje Tengo otro blog igual de raro: Aprendiendo a Aprender para el Desarrollo (TripleAD) https://triplead.blog/
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