En una pequeña ciudad, donde lo cotidiano se mezclaba con lo surreal, vivían personajes que parecían sacados de los relatos más enigmáticos. Gregor Samsa, quien una mañana despertó convertido en un insecto, se encontraba con Kafka Tamura, un joven que huía de una profecía oscura. Ambos compartían una sensación de incertidumbre constante sobre su existencia.
Un día, mientras paseaban por un parque, se encontraron con una mujer que parecía estar en dos lugares a la vez. Era la protagonista de uno de los relatos de Lydia Davis, quien siempre cuestionaba la realidad de sus relaciones. Juntos, decidieron visitar una catedral, donde se encontraron con un hombre ciego y su esposa, personajes de Raymond Carver, quienes les contaron sobre la incertidumbre que sentían al no poder ver el mundo de la misma manera.
En su camino, se toparon con un conductor de autobús que deseaba ser Dios, un personaje de Etgar Keret, quien les ofreció un viaje a través de sus pensamientos más oscuros y absurdos. Durante el trayecto, se unió a ellos una mujer que había encontrado la felicidad en los lugares más inesperados, una creación de Alice Munro. Su presencia les brindó un poco de esperanza en medio de tanta incertidumbre.
Al llegar a su destino, un río en el fondo de un valle, se encontraron con una joven que buscaba su identidad, un personaje de Jamaica Kincaid. Juntos, decidieron enfrentar sus miedos y dudas, compartiendo historias y experiencias que los unían en su incertidumbre.





