Lo que puede contar no es muy interesante. Sin duda. Le hacen caso porque tiene ese don, pero no hay nada detrás, ni dentro. Es un encantador de serpientes, una sanguijuela. Te contaría yo. Todo lo que ha sido lo ha ganado así, con el engaño. Menudo es. Pero qué te voy a contar que no sepas, claro. Mejor no sigamos que nos calentamos. Y todo es siempre así, no te creas. Aquí no confíes en nadie, no te abras, porque no sabes si, después del beso de Judas, mañana no te traicionarán y destrozarán.
Pero la historia de verdad quizás no es la que se vive en esas torres de marfil, sino un poco más lejos, sobre un terreno diferente, menos firme, más movedizo. Allá donde los colores son más grises y las certezas menores, pero las miradas más claras y los rostros más transparentes. Donde la vida y la muerte andan juntas por todas partes, donde la una y la otra dependen más del azar que de la perseverancia, de ese azar que todavía sigue decidiendo sobre tantas personas.
NO CONFÍES EN MÍ
No confíes en mí
Aún puedes escapar
Aún puedes librarte
De conocerme mas
No confíes en ti
Te puedes encontrar
Puedes decepcionarte
O desconocerte más
Solo tú
Me puedes destrozar
Me puedes reparar
Con un beso basta
Moriré en la sombra del dolor
Que dejaste en mi piel
Pero un beso bastará
No confíes en mi
Aún puedes escapar
Aún puedes librarte
De conocerme mas
No confíes en ti
Prométeme soñar
Prométeme soñarme
Prometo no olvidarte
Solo tú
Me puedes destrozar
Me puedes reparar
Con un beso basta
Moriré en la sombra del dolor
Que dejaste en mi piel
Pero un beso bastará
Solo tú
Me puedes destrozar
Me puedes reparar
Con un beso basta
Moriré en la sombra del dolor
Que dejaste mi bien
Pero un beso bastará

