Un relato sin concesiones

-Yo estaba hecho para las conversaciones del café Gijón, para el silencio de los recitales literarios, la dulce exaltación de mis lectores y lectoras, el olor a cigarro, el sabor a ron y la luz serena al fondo de mis ojos marrones. 

Y yo me reía a carcajadas con sus conversaciones o monólogos.

-Debería hacer un relato sin concesiones, sin esperanza, con las palabras justas, que muestre el deterioro de todo lo que nos rodea. La falta de perspectiva. Nada de optimismo ni bucólico. La violencia interior. El expresionismo (…) Yo quiero que las palabras, que las frases de mis relatos, tomen perspectivas imposibles, que obedezcan a ordenes retorcidas, que solo sean teledirigidas por mi mano y por mi voluntad.

Era un escritor tan narcisista. Siempre me preguntaba qué podría añadir a todo aquello.

-Si te pillan, nunca podrás ser funcionaria.

Siempre que yo me reía de sus excéntricos proyectos literarios, él me acusaba de tener espíritu de funcionaria. Pero en algo en lo que coincidíamos los dos era en que, a veces, el arte contemporáneo se había puesto a competir con los mercadillos y con las guarderías.

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Construir lo que importa.

Vuelvo a salir.

Exponer. Exponerse.

Construir lo que importa.

Abandonar lo que ensombrece.

Andar o navegar.

Hacia adelante, hacia atrás.

Sin reglas.

Sin un solo horizonte, porque hay tantos.

Encontrar el lugar en el proceso.

Proceso de construir el camino.

Nada más.

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Contemplar ese mundo antes de que se desvanezca.

Parece como si te preguntaras “qué es el dolor” cuando, en el fondo, lo que crees que quieres es explicar lo “que es el dolor”. Pero ni si siquiera eso. Lo que tú quieres de verdad es “explicar tu dolor”. Ilus@. Como si a alguien le interesase lo que tú haces, piensas o sientes…o lo que tú hagas, pienses o sientas.

El mundo tal como lo conoces se desvanece, no como si un huracán pasase por encima, no. Todo es mucho más lento, pero el efecto es igualmente devastador.

Las montañas de cosas y el deseo por algunas otras más, te han evitado encontrarte con otras montañas, éstas más reales y altas. No es subir una montaña, o esas montañas, porque estén ahí, sino contemplar ese mundo, tu mundo, antes de que se desvanezca.

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No queda otra

Tanto sin escribir.

Parece una lucha contra el mundo, pero te vas dando cuenta, con tu clásica lentitud, de que en realidad es una lucha contra ti mism@, contra tus carencias y limitaciones, porque no sabes disfrutar de lo que tienes y no sabes distinguir lo que necesitas, ni sabes defender lo que quieres porque, como sabes bien, a veces te ciega el orgullo.

En medio de esa maraña, te surge la cuestión de si escribir resuelve la distancia entre lo que tienes, lo que necesitas y lo que quieres. La respuesta probable es no, pero no queda otra cosa a la que agarrarse.

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Sólo tengo estas palabras

Cuando me desperté me di cuenta de que no estaba sola. Esa fijación habitando en mí. Un día sin escribir es un día perdido. Y un día perdido es un día en la oscuridad.

Esa escritora ahora de culto, indicaba en aquellas novelas, Pura pasión y Perderse, que la única manera de soportar la espera de su amante era la escritura (de sus diarios). Pero el tiempo que pasaba escribiendo tampoco era la solución. Escribir, leer, estar rodeada de libros, pero en medio de un desierto infinito. Un desierto que depende de una misma, y de nada más.

Esa escritora se basaba en sus diarios para sus novelas. Yo sólo tengo estas pocas palabras.

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Your place in the world

Your place in the world

It’s Saturday morning. That side of the world wakes up. «L’usage du monde». You read that travel book by Nicolas Bouvier. It’s a luxury, but you move your lip from pure sadness. That tick. You think of those 19th century expeditions to the poles, some of them trapped in the ice for many months. So much time away from their loved ones, from their place of origin. Their place. You also read “La place”, a novel from 40 years ago, by Annie Ernaux. She recounts her childhood memories, a story born of the pain of losing her father, with a «écriture plate» her characteristic minimalist style: simple sentences, a precise vocabulary, free from all affectation, and a point of neutral view. Emulating Ernaux, you feel the passage of time, but this time in your own readings, with that habit you have of dating what you read, each section of a book, as if it were a diary. And so many at a time, as with so many other things. A bit like your life. Everything and nothing

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Tu lugar en el mundo

Es sábado por la mañana. Ese lado del mundo despierta. “Los caminos del mundo”. Lees ese libro de viajes de Nicolas Bouvier. Es un lujo, pero mueves el labio de pura tristeza. Ese tic. Piensas en esas expediciones a los polos del siglo XIX, algunas de ellas atrapadas en el hielo por muchos meses. Tanto tiempo lejos de sus seres queridos, de su lugar de origen. Su lugar. También lees “La place”, novela de hace ya 40 años, de Annie Ernaux. Ella relata sus recuerdos de infancia, historia que nace del dolor de haber perdido a su padre, con una «escritura plana», su estilo característico minimalista: frases sencillas, un vocabulario preciso, libre de toda afectación y un punto de vista neutro. Emulando a Ernaux ves el paso del tiempo, pero esta vez en tus propias lecturas, con esa costumbre que tienes de datar cuanto lees, cada tramo de un libro, como si fuera un diario. Y tantos a un tiempo, como con tantas otras cosas. Un poco como tu vida. Todo y nada

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Nadie lo hará si nosotr@s no estamos

Ana Garbín Alonso, la miliciana retratada por Antoni Campañà en Barcelona en 1936

Ana Garbín Alonso, la miliciana retratada por Antoni Campañà en Barcelona en 1936

Has visto a ese tipo, Lewis Capaldi, cuando actuó en Galstonbury. Durante el concierto sufrió un brote de Tourette que entrecortó su voz. El público del festival respondió coreando cada silaba de su canción «someone you loved»

Fue el mismo día en que te acordaste de la pérdida de tu cuaderno de notas en un avión en una lluviosa mañana de otoño en Madrid. Pensaste de nuevo que con ese cuaderno se perdió algo de ti, en tu camino hacia el exilio interior y exterior. Ese mismo día, leíste sobre el ingreso en urgencias de Madona por una bacteria. Recordaste que de tanto en tanto se produce el anuncio súbito de la muerte de artistas. Whitney Houston, Prince, Amy Winehouse o Belushi, por ejemplo.

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Listas de sueños en días raros

Listas. Listas interminables de cosas por hacer, y ese silencio, tan sonoro. Lo que antes hacía entre horas salvajes, ahora lo hago en silencio.  

Un submarino con cinco personas ha acaparado más atención que barcos con una lista de cientos de personas con sueños infinitos, pero que terminaron ahogándose…Seguro que no pocos de l@s ahogad@s, sintieron antes de empezar su viaje y zarpar, algo como «I shall be gone and live or stay and die».

Sueños. Yo pretendía escribir como Bolaño, como un salvaje. Porque yo ya escribí sobre todos esos temas que me preocupan. En sueños. Escritos en el aire, sobre el pasado y sobre el futuro.

Yo soñaba con esa vida de maldito, de bohemio, de persona consumida pero viva, sin dientes pero con una gran sonrisa.

Yo soñaba, pensaba, en escribir como uno de mis clásicos del siglo XX, y llenar páginas de frases unidas por “y”.

Yo soñaba con contar, con salir de mi rutina, con decir algo, con dar sentido a mi vida, antes de que mi vida perdiera el poco sentido que le quedaba.

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You said goodbye

She said goodbye to me in her notes without caring at all, but I could not make my mind up to not seeing her again.

The next day, I told her that she was confusing her life, that she was not on the right track. Although this nonsense is applicable to all human beings, without exception.

What else. Yes. I told her that she lived tired, that she had not just had any stable relationship, that writing to live was not true, that she neither lived nor wrote. That she acted as if she didn’t want a relationship. That from so much killing time, time would soon end her.

You wrote that farewell copied from a song. But your colleague calls you and calls you, she talks to you and you pretend to listen. She has told you that change is unpredictable (and things like that) and you think what are you doing here.

She told you that two years is the time limit for your relationship to disappear. However, somewhere in you, you know that perhaps your relationship is long overdue. Now your feelings are a merry-go-round. You spend time smoking, drinking and with those gadgets that you like to keep an eye on. You can’t get rid of it. Now you are lucky enough to give them exclusivity and to give up writing. You no longer think if it is convenient for you to continue with that relationship.

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