Hoy me reencontré con amig@s. Con amig@s de verdad quiero decir. Es@s amig@s con los que nos encontramos de tanto en tanto (tal vez grandes tantos), pero es como si hubiera sido ayer (o quizás antes de ayer). Tal vez no hablemos de lo divino (porque para entender rápido lo divino hace falta un poco más de tiempo y continuo trato), pero sí de lo humano, que al cabo es lo que somos, human@s.
Tantos veranos ya.
Y hablas y hablas, sin decir mucho, pero te encuentras bien, casi como entonces. Y escuchas y ríes y hablas. Y el tiempo pasa y se termina ya, sin haber contado todo lo que te hubiera gustado, pero suficiente. Otra vez será, aunque esa vez sea en tres o cuatro meses o quizás años, quién sabe, porque es@s amig@s estarán ahí de nuevo, esperando sólo a que les convoques, para aparecer.