Así fuimos, pobladores de esas campiñas llanas. ¿Así somos? hoy casi tod@s urbanitas. Algo no ha cambiado: el mar…pero nunca lo tuvimos, nunca lo anhelamos (tanto).
«No puede ver el mar la solitaria y melancólica Castilla. Está muy lejos el mar de estas campiñas llanas, rasas, yermas, polvorientas; de estos barrancales pedregosos; de estos terrazgos rojizos, en que los aluviones torrenciales han abierto hondas mellas; mansos alcores y terreros, desde donde se divisa un caminito que va en zigzag hasta un riachuelo. Las auras marinas no llegan hasta esos poblados pardos de casuchas deleznables, que tienen un bosquecillo de chopos junto al ejido. Seguir leyendo

