“Lo de menos era la escritura, entonces creías que al tener talento un día te ibas a levantar y la novela iba a estar ahí. Tenías una ingenua y conmovedora fe ciega en ti mismo que ya quisiera tener ahora, y que ha desaparecido. Solo después descubres que la obra no es una secreción del talento, sino el resultado de la moral del fascículo que me inculcó mi padre: voluntad, constancia y esfuerzo»
«Hemos sido muchos, muy individualistas e impedidos de encontrar energías colectivas que nos unieran. O maestros que reconociéramos». (Antonio Orejudo, El País 2017)
(Conversaciones en un bar a la vuelta de uno de mis largos viajes, de uno de tantos largos viajes…algunos exteriores pero, la mayoría, interiores)
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-Se junta eso con la consideración de lo efímero. Tantas cosas efímeras que nos pasan en nuestros días efímeros, pero que son el centro de nuestras vidas. Y pensamos o creemos, nada comparado a la vida de los grandes, claro. Especialmente para las personas proletarias como nosotros. No proletario tanto en el sentido económico, que también en algunos casos, como en el sentido vital, social, profesional… Seguir leyendo









