Una sonrisa. Sí, una sonrisa pudo (¿por fin? hacer) cambiar todo. Que cómo fue. Sin duda no fue un momento, aunque pudiera parecerlo. Fue algo más, claro, nunca nada es un momento, sino una sucesión de momentos, que dan lugar a otros tantos, hasta que ya no hay momento (que valga).
Quizás las señales estaban ahí. Probablemente todo pudiera haber llegado antes, y esa sonrisa llegó cuando ya ninguna otra alternativa era posible (aunque siempre hay alternativas y por tanto siempre pudiera haber llegado después) Seguir leyendo





