Segunda parte de Decisiones por etapas (parte I)
Cosas banales. Difícil de creer, pero nosotras llamábamos «cosas banales» a la literatura, que desde siempre nos gustó, junto a la escritura, que nos gustó pero practicamos poco. Y esta vez también, durante la conversación hablamos de literatura y, cómo no, de nuestra escritora preferida, Clarice Lispector, con su presentación de personalidades complejas, de halo misterioso y siempre en conflicto consigo mismas. Era nuestra preferida porque quizás las dos «éramos» Lispector, Lispector pero sin escribir o al menos sin escribir como Clarice Linspector, o sea nada de nada. Una de nuestras frases «lispectorianas» preferidas,“Escribo para librarme de la difícil carga de ser una persona”, y es que desde nuestra adolescencia, nuestra cargada persona nos perseguía de forma infructuosa para hacernos escribir.
Luego la conversación dio el clásico giro, pasando, esta vez sí, a la fase nostálgica que, de una forma o de otra, también se repetía desde nuestra adolescencia: «¿te das cuenta que en veinte años ya seremos viejas, pero viejas viejas?…Mira mi madre ahora». Seguir leyendo








